martes, 4 de noviembre de 2008
CORONACIÓN 50 Años
La publicación de Coronación de José Donoso no tengo idea lo que haya causado en ese momento. Donoso fue un escritor que se mantuvo al margen del boom latino-americano, no fue tomado en cuenta. Fue un escritor lateral que supo convertir la escritura es una fotografía de su tiempo y de su país. Coronación es el intento primario de ese acercamiento por el margen, por las historias que si bien parecen centrales en las ciudades, como el hecho de narrar la decadencia de la aristocracia, Donoso nos cuenta los sus sueños sobre el futuro de aquella estirpe que se enlazan a la evocación permanente de ese tiempo que por pasado no sólo fue mejor sino más conmovedor. Pero Donoso no se queda en el simple discurso evocativo del pasado ni usa esa forma de vida como un juicio de valor sobre el estado actual de una determinada clase social en un determinado tiempo de un determinado país latinoamericano, no, no lo hace sencillamente porque no está ese acto entre todas sus pretensiones narrativas; para Donoso es importante el claroscuro, mostrar que ese mundo opaco también posee sus antípodas. Aquellas que tienen que ver con la servidumbre expuesta en la novela y la joven criada que se enamora y que puede estar embarazada de un personaje también lateral, que proviene del margen de la sociedad y que no posee ante los ojos de los personajes principales las características de un hombre de bien. Hay un cierto cuidado en la forma en que se enlazan las vidas de todas las personas que habitan una casa que en otro tiempo fue el sitio central de la vida social de una ciudad. Ahora ya ni la recuerda y la casa se cae a pedazos por el envejecimiento normal de los cuerpos que la habitan. Coronación no nos dice que forma es la correcta o cuál la incorrecta, ni tampoco nos dirige hacia el final de una época, nos muestra y presenta personajes de carne y hueso que destilan miedo, rencores, pasiones y obsesiones. Personajes que a pesar de convivir en un mismo espacio lo habitan de una forma diferente y lo sientes de una forma distinta como si unos estuvieran aún en este mundo y los otros estuvieran caminando entre dos mundos, el de la realidad y el de las alucinaciones; quizás ahí radica el tema, las alucinaciones se detonan o por el amor perdido o por el fracaso en todas las empresas emprendidas. Al final, un tema emerge y es el de la soledad y el desvarío que se produce en la mente de la persona que la padece, porque no es lo mismo estar solo que sentirse solo y abandonado o abandonada. Los personajes de Donoso padecen de este mal. Pero luego y casi al final se dan cuenta de ello, lo reconocen desde el principio pero son incapaces de afrontarlo. Se saben incapaces de lidiar con los recuerdos a pesar que viven a partir de ellos. La novela se resuelve pero lo mismo hubiera dado un final abierto, porque la decadencia y la soledad durarán para siempre entre los que quedan vivos. Nadie sale invicto de esas relaciones porque entienden o presienten o sienten que esas relaciones coronaron un momento de sus vidas y esa imagen estará en sus vidas siempre.
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