martes 4 de noviembre de 2008

DA GANAS DE LLORAR

Ninguna crisis viene sola. Eso es lo que nos dice Alejandro Chomski con su ópera prima Hoy y Mañana donde Antonnella Costa (interpretando a Paola) se lleva la atención desde un principio no sólo por esa actitud desparpajada de los primeros minutos, sino por la mirada de desolación que transmite a cada segundo. No estamos en su cuerpo y jamás estaremos en su lugar. Eso está claro, pero la sentimos cerca, percibimos cuando tiembla y el aroma raro de su perfume. Ansiamos abrazarla y contenerla, pero no podemos, nosotros también hemos estado en situaciones similares. No en el laberinto de la prostitución ni en sus mil calles de salida y en sus puertas de entrada. No, ahí no estuvimos. Estuvimos en otros abismos, contemplando otras desesperanzas, ansiando ganar intimidad pero sólo consiguiendo que la soga nos apriete más el cuello; el premio de la independencia en tiempo difíciles no sólo es la honestidad puesta al servicio de una creencia como el teatro en el caso de ella, o la escritura o la pintura o la danza como en el caso de tantos otros como nosotros. Claro la crisis económica luego la crisis familiar, los diálogos imposibles de entablar, los amigos que están sin estar o la hermana que tiene todo resuelto y sí, todo bien. El orgullo como única tabla de salvación para seguir manteniéndonos constantes, a pesar de todo y buscar la salida, las salidas: robar primero, prostituirse después. Robar y seguir viviendo, robar una lata de atún para el gato, para el amigo gato que será al final el único que estará ahí cuando ella regrese después de la larga noche, puede que incluso el novio esté ahí, pero será el gato quien sepa de verdad lo que su dueña está sintiendo porque el novio como tantos otros está solo esperando el momento de follar, de cocearse y dormir. No, no pretendemos explicar la película, quizás ya la vieron, acabo de verla entre resfrió y soledad y estas líneas no las protestaré luego porque Hoy y Mañana también fue ayer.