Señor Héctor Babenco y Estimado señor Alan Pauls. Estas notas serán seguramente cortas, pero igual espero desahogarme mediante ellas. En primer lugar debo de confesar que aún no leí la novela El Pasado de Alan Pauls, pero el día domingo en dos sesiones pude ver El Pasado, la pelicula de Héctor Babenco. Gracias. Espero leer lña novela pronto, pero Rimini es increíble de zafado, loco, perdido e incapaz de manejar sus emociones y Sofia una gran puta sentimental y manipuladora, no como toda mujer, pero sí como gran parte de ellas. Ya sé es muy lapidario lo que digo, pero que se puede decir de alguién que, según la pelicula, rapta al hijo de Rimini, Lo persigue y le pide inagotablemente un polvo, un último polvo, para luego formar un grupo de ayuda de mujeres desesperadas que intentan recuperar al amor-hombre-amante perdido. Pero a mi desde la primera vez que leí una reseña de El Pasado de Pauls me late que Rimini es una reminicencia del amor, una reminicencia de las pasiones peridas bajo las faldas de una mina explosiva y distante. Quizás las historias de amor siempre son las mismas, pero eventualmente hay desconciertos que definen la identidad propia de cada una de ellas, su devenir, queda inscrito no sólo en la piel del lector sino en la epidermis del amante. En la retina del que fue o es o será avandona se anclan los recuerdos, pero también busca explicaciones los que de mutuo acuerdo deciden deternerlo todo y virar para otro lado. El Pasado es nuestro pasado. tarde nos damos cuenta y a veces volvemos al mismo lugar, quizás porque es duro decir No. un ejemplo de un No rotundo es una de las peliculas del ya desaparecido Heath Ledger, es la pelicula: Candy en ella al final, de la pelicula y cuando su novia va a buscarlo para volver él le responde que No, que sería una locura, que a veces, cuando la vida te da una segunda oportunidad se deben hacer las cosas de una forma distinta, decir No. Supongo quen poco de eso hay en El Pasado, un poco de eso y un poco de veamos que hay detrás porque acá en este lado del camino no hay nada. Por entrevistas se que una de las fraces de quiebre, donde cruje todo es cuando Sofía le dice a Rimini: Somos una obra de arte. Y bien, acabo de leer una antología poética, la del poeta chileno Enrique Lihn, en un poema del 87 Lihn dice: Somos una obra de arte momentaneamente viva.
martes, 11 de noviembre de 2008
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