Hay días en la vida que no necesitan volverse a vivir y menos explicarse. Lo que sí necesitan esos días es crecer. Ser, digamos de una forma poéticamente fácil, que esos días arrojaran sus luces y sombras a lo largo de otros días, los quie están por venir. Quizás de eso trata la vida, de encontrar días lo suficientemente oscuros como para no salir de la cama o más bien sentir días luminosos y cálidos como para que uno no pueda dejar de caminar, sonreir y saludar a todos, conocidos y desconocidos, todos como si fueran parte de un mismo paísaje exterior que a pensas se mueven se convierten en las piezas de múseos de nuestro anaquel interior de recuerdos. Algunos caen al primer sismo, otros aguantan un poco más, los recuerdos sin embargo, son los mismos. Lo que es realmente interesante es que hay días en que a pesar de la oscuridad hay gente que te recuerda que la vida es un píc nic.
viernes, 26 de diciembre de 2008
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